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Llegó el verano y con el los días y noches de calor. Aunque hay quien piensa que los calores del verano y el jamón ibérico no se llevan muy bien, desde El Club de Producto Rutas del Jamón Ibérico queremos desterrar  algunos tópicos populares que aseguran que la época de verano es el peor momento para comprar o consumir jamón ibérico.

Podemos afirmar que pese a lo que muchos piensan el verano es una época ideal para comprar un jamón, puesto que el calor hace rezumar lo mejor de la pieza, remarcando considerablemente sus cualidades de sabor, olor y textura. De hecho, el jamón ibérico es una de las principales opciones gastronómicas del verano gracias a la gran versatilidad y creatividad que ofrece este salado, lleno de sabor, y sobre todo delicioso producto . En la cocina lo podemos utilizar desde en tapas hasta exóticas y originales recetas culinarias, aportando siempre un toque de color y distinción al plato.

Desde el Club de Producto Rutas del Jamón Ibérico os ofrecemos estos sencillos consejos para que en verano disfrutes de todas y cada una de las magníficas propiedades que ofrece el jamón ibérico.

No guardes el jamón en el frigorífico.

Busca un lugar fresco, oscuro y húmedo en el que conservar el jamón. La temperatura ideal a la hora de consumir un jamón debe estar entre los 22 y 25º C para así poder apreciar y disfrutar de todas sus características de olor y sabor.

Comienza el corte por la parte más estrecha

Cuando vayas a cortar el jamón te recomendamos que comiences por la parte más estrecha ya que esta es la zona que antes endurece. así evitamos que pierda jugosidad. Después, con un cuchillo diferente al anterior, elimina la capa exterior del jamón, tanto de grasa (hasta que desaparezca la de color amarillo) como de magro (hasta que veas que es de color carne rojo).

Corta el jamón en  pequeñas y finas lascas.

De este modo, conseguiremos que deshagan en la boca y podremos paladear sus aromas y sabores. Además, estas lonchas han de contener siempre un poco de grasa ya que son los aromas de los ácidos grasos los que fijan la calidad del jamón. Comer un jamón sin grasa es no disfrutar del 50% de sus propiedades.

Utiliza los trozos de grasa eliminados al comienzo para para cubrir los cortes.

Así conservaremos el jamón de una forma natural y evitaremos que se reseque manteniendo la temperatura y jugosidad de la pieza.

Cualquier época del año es perfecta para degustar un jamón ibérico. Por ello, para que el verano no resulte insípido dale un toque de sabor con, por supuesto, un jamón ibérico.

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